Cándido

Somos un par de ángeles
con las alas rotas,
hechas pedazos
por los tentadores pecados
que una vez fuimos.

Somos dos almas devoradas
por los gemidos de agonía,
que son insaciables
a ojos de la calma.

Somos dos ángeles perdidos
en el paraíso que es Edén,
rezando pétalo a pétalo
por volver al infierno
tan placentero
que se volvía agua
cuando rozaba tu pálida piel.

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