Y si mi pesadilla continúa,
¿a dónde irán los pétalos de amor
que prometen su propio afecto?
A veces,
a veces esa pena que juega
en un rincón de mis suspiros,
rompe el tablero,
y vuelve,
vuelve,
vuelve…
Pero entonces,
¿dónde estarán mis anhelos
si ahora se ahogan con la inexistencia?
Como si se tratara de encender el motor
y poner el automático,
una,
y otra,
maldita vez.
Deja un comentario