Bailar
con la falda recogida,
con tu mano en mi cintura
y una sonrisa llena de melodías.
Pero el miedo
a amar y ser amada
y después olvidada,
o burlada dentro de mi mente.
Tal vez
nos encontremos de nuevo
en aquel banco del parque
que tantas expresiones mutuas ha vivido.
Y volverá el día
en el que queramos bailar
de nuevo con pases inventados, llenos de películas del pasado.
Mírame,
no soy más que un recuerdo, ¿dónde queda la parada
que me lleva al final del trayecto?
Deja un comentario